jueves, 10 de julio de 2008

PATRIA, EDUCACIÓN Y MAGISTERIO

Patria, Educación y Magisterio

Claudio Monge Pereira

Hace ya mucho tiempo me sucede: cuando debo escribir o reflexionar acerca de nuestro quehacer pedagógico, choco de frente con una duda inmensa: ¿Podemos hablar de educación costarricense o de un sistema de educación nacional?, ¿Tenemos un Sistema de Educación Nacional?, ¿Tenemos educación costarricense? He llegado a concluir que no los tenemos. Yo no podría hablar de una educación costarricense o de un sistema de educación nacional. Esto ya de por sí es una grieta para iniciar un diálogo acerca de lo que se ha dado en consignar como la actividad más importante de nuestro Estado.

Es necesario reconocer que al hablar de nuestro Estado, debemos aceptar que nuestro estimado Estado Social de Derecho está de cuclillas, ya herido de muerte. En su lugar se nos impone uno empresarial y de mercado desaforado, dirigido para su bienestar personal por los empresarios políticos que sólo ven en él un simple instrumento para legalizar sus tropelías históricas y su desfachatez ciudadana. Entonces, debemos ubicar el análisis en ese contexto, porque no es lo mismo analizar lo educativo en un Estado Social de derecho, solidario y ciudadano, que hacerlo en uno de buchones cuya ética estriba en enriquecerse rápidamente y a cualquier costo nacional. Así las cosas, se debe abordar el tema en este contexto y no en otro. No obstante se requiere, para caracterizar la situación, realizar un recuento histórico pedagógico de nuestra evolución pedagógica a partir de la existencia de la antigua Escuela Normal en Heredia.

Recordaremos, aunque sea someramente, que la Escuela Normal era en realidad la más clara expresión de una Universidad Pedagógica en todo el sentido de tal calificación. Aquello era una UNIVERSALIDAD de pensamiento, conocimiento y acción, desde cuyas aulas salía un soplo prometedor y progresista hacia el país, concebido este no como una abstracción sino como una sociedad real y concreta; histórica y en busca de la consolidación de su personalidad pedagógica. El Personal Docente de esa Casa Superior de Estudios estuvo conformado por personas del más exquisito conocimiento pedagógico, comprendido este sobre sólidos fundamentos filosóficos, históricos, sociológicos y psicológicos. Su quehacer siempre se enmarcó bajo la consciencia científica de que al desarrollar su labor pedagógica, estaban actuando en la formación de profesionales que irían a cumplir con funciones ideológicas, económicas, políticas, sociales y culturales.

No es antojadizo ubicar la función cultural de la educación en último lugar, porque esa es la única que desde la óptica reaccionaria y conservadora de quienes ejercen el poder, cumple el Sistema Educativo. Es decir, esa es la tarea que según ellos debe desarrollar exclusivamente, quien ejerce la labor docente. Se nos asigna una función reproductora de cultura, comprendida esta en su más concreta expresión: transmitir conocimientos o materias. O sea, transmitamos lo que otros señalan, pero no nos atrevamos a cuestionarlo; ni mucho menos a cuestionarlo, desbaratarlo o redescubrirlo desde otra perspectiva. La capa de la cultura es la que se deja ver en el farallón geológico de la educación oficial. Lo interesante es que eso se le imbuye al aprendiz pedagógico con tal fuerza, que este llega a creerlo y a practicarlo.

En aquella Escuela Normal el sentimiento, el conocimiento y la praxis eran otros. Se actuaba conscientemente, sabiendo que la formación docente era una tarea histórica de enormes dimensiones, porque se trataba de darle a la Patria, no al país a secas, contingentes de profesionales enamorados de su quehacer y de su ineludible proyección social. Aún en la más elemental de las clases de gramática o de alfabetización, se actuaba ideológica y políticamente. Se trabajaba para reproducir un sistema de valores institucionalmente oficial y para señalar derroteros formativos tendientes a la consolidación de un modelo económico. En una frase: el sistema educativo fortalece y reproduce el aparato ideológico del estado, por lo tanto, si la visión era la consolidación de un estado liberal democrático para bienestar de las mayorías, el quehacer pedagógico coadyuva para darle sus bases ideológicas.

Basta con revisar los escritos de insignes pedagogos como Joaquín García Monge, Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo, Carmen Lira, entre otros y otras, para corroborar que su pensamiento pedagógico era y continúa siendo revolucionario. Veamos someramente algo de la esencia de su credo:
…la joven maestra normalista Luisa González, conjuntamente con Carmen Lyra, entendían que la educación es un acto liberador por medio del cual manifestamos nuestro amor hacia la Patria; afirmaban que la Pedagogía, más que un cuerpo teórico más o menos coherente, debería ser una Guía para la acción que rompa los esquematismos y los reduccionismos mentales que promueve la sociedad del egoísmo. La Pedagogía es la teoría que surge del conocimiento de las realidades sociales y concretas del sistema educativo en todos sus ejes y componentes, que le sirve al educador para orientar su quehacer cotidiano, dentro y fuera del aula. La Pedagogía entonces, no es sólo un asunto que se practica dentro de cuatro paredes; es un asunto de utopías y de incertidumbres.

La educación para ellas no era sólo el acto concreto de las aulas, ya que su proyección social y humanista, política e ideológica, rebasa las paredes de una institución. El acto concreto de aula, en el cual se puede echar mano a los más diversos métodos y técnicas para informar y formar al ser humano integralmente, se refleja en la sociedad como un todo. Educamos para domesticar o para liberar. Consideraban la pedagogía una ciencia que teoriza por su propio camino acerca del hecho educativo y propone ideas aisladas o cuerpos de ideas sistemáticas para comprender ese fenómeno y enrumbarlo por caminos predecibles y conscientes.

Omar Dengo, por ejemplo, afirmaba vehementemente que la educación no podría ser jamás como el vientre de una mula, porque esa educación no es capaz de dignificar ni concebir nada. Nótese, en esta analogía, que el maestro clamaba por una educación como proceso de liberación y de esperanza, una educación como sinónimo y expresión de vida. Se puede inclusive especular acerca de una concepción de la educación deificadora, capaz de concebir vida positiva y perfectible: dar a LUZ.

Don Joaquín García Monge remachaba a cada paso que el educador no es un domador, con lo cual ya, en aquella aparentemente lejana realidad espacio – temporal, se clamaba por una Escuela Participativa y por una educación inclusiva. Nótese que al señalar que la educación debe formar y no domesticar y que los educadores no somos domadores, ya se señala que el aula no es un circo ni la escuela tampoco. Refrescando su pensamiento podríamos entonces asegurar que su concepto de acción educativa estaba más cercano al de una orquesta sinfónica: un maestro dirigiendo con armonía a un grupo de seres humanos que ya poseen una verdad histórica, antropológica y epistemológica. No son pizarras en blanco o arcilla para simplemente moldear; son seres sociales dialécticos.

Esa era la esencia pedagógica de nuestra vieja Normal Superior, herencia que se quiso transmitir a la nueva Escuela de Pedagogía que surge al refundarse la Universidad de Costa Rica. Esa tarea se logra durante pocos años, mientras la Escuela es timoneada por discípulos de aquellos Maestros, no obstante desde las fuerzas políticas que irrumpieron con violencia al poder a finales de la década de los años 40, ella era peligrosa para su estabilidad ideológica y política. Fue su primer decano el Dr. Marco Tulio Salazar, insigne maestro costarricense discípulo de Ovide Decroly en Bélgica; por lo tanto portador no sólo de la herencia normalista, sino de los últimos avances pedagógicos europeos.

Posteriormente lo reemplaza la Dra. Emma Gamboa, discípula de John Dewey, padre del Pragmatismo para los Estados Unidos y maestro de latinoamericanos que se formaban a nivel de postgrado en aquel país. Recordemos que esa nación se sentía triunfante de la última Guerra Mundial, y por lo tanto, la poseedora de la nueva ideología que debería imperar en su traspatio americano. Para quienes no lo recuerdan, Emma Gamboa es cofundadora de la ANDE, organización magisterial que nace para contrarrestar el trabajo de otros gremios que ya existían y que estaban plenamente matriculados con la Reforma Social y Estructural promovida por la alianza de los comunistas, los republicanos y la Iglesia Católica. Ese nacimiento de la ANDE no es fortuito ni producto de una emoción espontánea: es el resultado de un serio y exhaustivo proceso ideológico y político de la nueva fuerza ya en el poder. Del otro lado estaban Carmen Lira y sus compañeras normalistas.

La Escuela de Pedagogía es transformada en Facultad, y ya más adelante, en Facultad de Educación. Aparentemente es un cambio de nombre, pero no, va más allá: es un cambio no sólo de guardia sino de ideología. Es un golpe de estado oficial contra la Pedagogía de extirpe y herencia europea, que era la que signaba nuestra formación docente y orientaba su desarrollo por senderos humanistas y comprometidos con las transformaciones sociales. Se pasa de la pedagogía a la educación y de ahí al currículum. O sea, la formación docente más centrada en las posibilidades individuales y cifrando sus expectativas en el amparo de las técnicas. Ya no más el educador como científico de la educación, es decir, un Pedagogo, sino como un técnico instructor centrado en la simple transmisión de lo cultural; como si lo cultural fuese a – histórico y des – ideológico.

Se da entonces una etapa de varias décadas de trabajo en esa línea, y la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica, que era la única, trabajó arduamente en la titulación de algunas generaciones de educadoras y educadores marcados por el higienismo, la puericultura, la transmisión de información y su calificación. La mayoría de estos asumieron su papel de reproductores de los mitos democráticos con suma complacencia, y algunos de ellos y ellas llegaron a puestos altos en el Ministerio de Educación, desde donde promovieron la aplicación a ciegas de políticas reproductoras que consolidaran la ideología imperante. Un Ministerio que crece como elefante blanco, repleto de funcionarios familiares y manoseado hasta el impudor por los políticos de turno que imponen nombramientos y vetan a excelentes prospectos pedagógicos. Nace la época en que el partidario mediocre desplaza al adversario competente. Esa época no puede abordarse sin aludir a los acontecimientos internacionales que sacuden el mundo y que nos afectan de muchas maneras: la Revolución Cubana, el retorno del exilio costarricense, Tlatelolco en México, el 68 francés, Lumumba en el Congo, el Che Guevara, la Alianza para el Progreso, el asesinato de Kennedy, entre otros. Es el nacimiento de la nueva efervescencia ideológica que recorre América Latina: se pone de moda la Revolución.

Entonces, iniciando la década de los años setenta, pasan a formar parte del personal docente de la Facultad, la única existente, algunos graduados propios, y a mediados, otros graduados en Europa y algunos países del continente americano. Esto, más el efecto de los acontecimientos apenas señalados, marcará una etapa novedosa en la formación docente. Otros pensamientos llegan para refrescar el quehacer educativo, y aunado a esto, profesionales en Ciencias Sociales graduados en Francia y otros países europeos, promueven la renovación universitaria durante su Tercer Congreso. Las modificaciones que se plasmarán en su Estatuto Orgánico, serán el marco conceptual institucional que posibilitará un viraje hacia posiciones más progresistas. La Universidad se transforma en la Casa que promoverá “las transformaciones que la sociedad necesita, mediante el logro del bien común”, por medio de la formación de profesionales comprometidos con la patria.

Se inicia con estos hechos, un proceso de reflexión interna en la Facultad de Educación, ya dividida en escuelas especializadas (Formación Docente, Administración Educativa, Orientación y Educación Especial; posteriormente Bibliotecología y Educación Física), que significará modificaciones y reformas a los Planes de Estudio. Se impartirán nuevos cursos como Sociología de la Educación, Epistemología, Fundamentos Históricos, Realidad Nacional, Economía Política de la Educación, Teoría de la Educación, y entre otros, PEDAGOGÍA, que ya había desaparecido del lenguaje oficial. Deviene entonces esto en la formación de varias generaciones de educadoras y educadores con una visión más amplia del mundo. Esto significa que se rompe el esquema curriculista para hablar de pedagogía. Significa alcanzar que algunas nuevas generaciones de educadores se habrán formado recibiendo la influencia de otras visiones de mundo; más amplias y más ligadas a la ruptura de intromisiones foráneas en lo teórico.

Ya desde el siglo pasado se había demostrado que la influencia europea sobre nuestra formación docente era palpable. Imperaba la pedagogía de corte liberal e inclusive la más revolucionaria a través de las diversas escuelas que iban surgiendo en el panorama educativo: no sólo Pestalozzi, Froebel, Kershesteiner, Durkheim, Montessori, Decroly, sino también los rusos Krupskaya, Makarenco, Sujomlinsky, Lunacharski y otros, sin olvidar la poderosa influencia del inglés Alexander Neill y su escuela contestaria de Summerhill; y los Freinet en Francia con su Pedagogía Popular.

Estas generaciones de científicos de la educación, ahora concientes de su papel histórico dentro del Sistema Educativo, reinician el surgimiento de líderes magisteriales de nuevo cuño que se insertan a los diversos frentes gremiales para exigir la participación real del educador en los destinos de su quehacer. Se trata de un educador más incómodo, menos sumiso, mejor polemista, más valiente y con un atrevimiento irreverentemente respetuoso fundamentado en un buen bagaje científico y un amplio conocimiento de sus derechos ciudadanos y humanos.

Mencionaremos sólo de paso la fundación de la Universidad Necesaria, hoy UNA, hacia la cual según se afirma, se da una fuga de cerebros de la UCR; según algunos observadores, precisamente de aquellos que eran considerados “incómodos” en esa casa de estudio y era necesario exportar. En alguna medida este éxodo académico y científico, tendrá sus repercusiones negativas en aquella unidad académica que hacía muy poco formaba docentes exclusivamente. Lo mismo se da con el surgimiento de la UNED y la duplicación de los Planes de Estudio de la UCR. Ahora tendremos tres facultades formando docentes, administradores y otras especialidades. Ni qué decir con el festín de la proliferación de centros privados sin ninguno o con mínimos controles, muchos de los cuales fueron refugio para la piratería de programas que luego fueron desmejorados. Para mi modesto entender, en esta etapa nos encontramos.

Ahora bien, he afirmado con esto que ha llegado la hora para el Magisterio Nacional. La hora de pasar a jugar el verdadero papel protagónico que surgió y se dio en la época de oro de la Pedagogía Costarricense: los tiempos de la Normal Superior. Eso se viene manifestando en el trabajo pedagógico que desarrollan a lo largo y ancho del país, esas generaciones de educadores y educadoras que ya he señalado. A partir de su conocimiento científico de la realidad pedagógica, de la política y del desarrollo nacional, estas personas han asumido roles más beligerantes y despliegan su trabajo más allá de las cuatro paredes institucionales. Hoy día están más ligados a gremios, a Comités Patrióticos, a grupos de reflexión, a Fuerzas Vivas comunales, y también, el avance científico tecnológico los ha tocado y se han capacitado o autocapacitado para dicha de su conocimiento y el de sus estudiantes.

Se puede afirmar que asistimos al surgimiento de una especie de situación revolucionaria, que es cuando los de arriba ya no pueden y los de abajo ya no queremos. O sea, los de arriba ya no pueden seguir gobernando a su antojo o desgobernándonos, y los de abajo, nosotros, ya no deseamos continuar desgobernados o ser gobernados con memorandos intimidatorios o mentiras. Si nos remitimos a los acontecimientos de la Costa Rica de los últimos seis años, notamos que la mitad del país rechaza la imposición de un esquema neoliberal que conlleva una educación “domadora”, sumisa y domesticadora; castradora y alienante. Según datos de expertos, la diferencia en la votación entre el primero y segundo lugar en las últimas elecciones nacionales, fue de dos votos por mesa. Aseguran que esa diferencia es un asunto de capacidad logística y experiencia para movilizar. Ya hay provincias donde las posiciones oficialistas son derrotadas y otras donde esa impera por su bajo grado de escolaridad.

El magisterio está llamado a encabezar las más importantes manifestaciones de transformación nacional. Su tarea es la de ser líder de las propuestas más serias y contundentes que nos dirijan hacia una Costa Rica inclusiva y progresista. La Costa Rica mejorada de aquellos próceres nacionales, todos y todas maestros y maestras constructores de la Costa Rica noble y en crecimiento progresista que heredamos: Omar Dengo, García Monge, Brenes Mesén, Gagini, Anastasio Alfaro, Marcelino García Flamenco, Carmen Lira, Luisa González y un ejército de maestras y maestros anónimos que forjaron la Patria de costa a costa y de frontera a frontera. Para mi ha llegado el momento histórico de asumir, desde la organización magisterial, la tarea de anunciar una nueva educación para una Patria Nueva. Superamos la etapa de denuncia por la del anuncio. Esta es la década para anunciar el nacimiento de la nueva escuela y del nuevo Magisterio Nacional.

domingo, 27 de abril de 2008

Aquel Maestro Bueno

Don Chico Zúñiga: aquel Maestro Bueno

Claudio Monge Pereira

A don Chico, forma amorosa de llamar a don Francisco Zúñiga Díaz, lo conocí siendo yo un adolescente. Lo miraba en aquellos salones donde se desarrollaban actividades y encuentros revolucionarios. Y él siempre humilde y sonriente; optimista y eufórico. Sencillo como el agua, y como ella, vital para el cuerpo social que conformábamos. Por el decir de los mayores, entendía que don Chico se relacionaba con Esparta de Puntarenas, y aquello sonaba a lejanía. Por ese trajín cotidiano de la militancia, sabía que muchas personas que frecuentaban esas inolvidables veladas para escuchar a don Manuel Mora Valverde, a Fabián Dobles, Luisa González, Víctor Manuel Arroyo, Adolfo Herrera García, Fernando Chávez Molina, Eduardo Mora Valverde, Arnoldo Ferreto Segura, Joaquín Gutiérrez Mangel, Fernando Cerdas, José Meléndez Ibarra, al Cabo Marchena y a toda esa pléyade de patriotas que sí hicieron Historia de la grande, coadyuvando a forjar esta Costa Rica que hoy tenemos; venían de las periferias nacionales. Sin su concurso, esta Patria hoy sería más perversa de lo que algunos hoy pretenden imponerla, con sus caras de beato pero con uñas de gatos. Bueno, la cosa es que entre ellos andaba don Chico, siempre con su sonrisa al hombro y con su pausado pie de Maestro humilde y sencillo.

Escuchaba cuando decían que Chico había escrito esto y lo otro, y lo congratulaban y se congratulaban, porque don Chico era uno de ellos; de su Partido perseguido y molestado por mentes enfermizas y más que fanáticas; ignorantemente vivillos y vivillas. Y hasta llegué a tener en mis manos algún folletito con sus cuentos y poemas. Y olían a pueblo, eran frescos y humildes como él. Acariciar aquellos folletos era bellísimo; nos aportaba una ternura especial: Don Chico era de nosotros. Es decir, era un compañero, que en nuestro sentir y entender, significaba lealtad, amistad, solidaridad y seguridad.

Pasaron los años pequeños y vinieron los años más anchos; esos que nos llenan de territorios desconocidos que debemos recorrer sin reticencias. Simplemente caminarlos porque vivimos una causa que amamos. Entonces la lucha me llevó lejos de Costa Rica por muchos años, y allá, en perdidas ocasiones, tenía acceso a algún viejo periódico y qué belleza, en más de una ocasión nos encontramos los artículos y trabajos de don Chico. Aquello era como hablar con él, o más bien, como escucharlo.

Regresé a Costa Rica barbudo y me había marchado lampiño, y al poco tiempo, llegó a mis manos un librito rojo cargado de poemas. Ávidamente lo leí mientras viajaba en los autobuses de mi barrio del Sur, no obstante ser tales cacharpas que nosotros los llamábamos los “cañones de San Sebastián”. Aún siento en mis manos aquel librito rojo, con algunas ilustraciones y con el nombre de don Chico firmando la presentación. Era el producto del trabajo de educador literario allá en aquel lejano Instituto Nacional de Seguros; y al pie de la portada decía: “CAFÉ DE UPINS”. Poemas, cuentos, anécdotas y testimonios de los trabajadores de esa institución; hoy acechada por los buitres planetarios que pretenden sorber sus tripas con la connivencia de sus sumisos jerarcas.

Algunos años más tarde, unos amigos de aquí de San Isidro de Heredia, me convidaron para asistir al “Taller de don Chico”, así, simplemente. Y lo frecuenté en varias ocasiones, hasta que el humo pudo más que mi pasión por aquella ricura de ambiente de hermanos y hermanas mayores y menores: ¡fumaban tanto que era imposible para mí respirar! Yo que venía del campo, oloroso a cafetales, no podía soportar aquella chimenea viva que arrojaba humo hacia los cuatro costados como endiablada. No me valió de nada sentarme en los alféizares de las suculentas ventanas de la casona vieja. Desde ahí los escuchaba animadamente discutiendo y colaborando entre sí para mejorar la obra de los otros. Yo participaba bajo la tremenda preocupación de no caerme a la calle, y lo hacía agarrado de lo que fuese, como un mono amante de la literatura. Esas tertulias bajo las enseñanzas de don Chico fueron maravillosas.

A partir de 1992, los amigos del Grupo Ecológico RUALDO de San Isidro de Heredia, decidimos organizar un Recital de Octubre para des celebrar los 500 años de la invasión española a Costa Rica. Aquel Recital fue un éxito por la decidida participación de las y los escritores que se formaban con don Chico en su Taller del Café, y entonces acordamos realizarlo siempre para resaltar nuestra cultura y nuestros valores. Ya llevamos quince Recitales de Octubre, nacido con el apoyo mágico de aquel Maestro Bueno que fue don Chico Zúñiga Díaz. Él mismo asistió a varios y nos acompañó con su bella presencia, siempre benévola y dadivosa. Nos fotografiábamos con él y todos queríamos abrazarlo.

La última vez que vino ya estaba enfermo, y a través de algunos compañeros del Taller yo sabía que a él le encantaban los chayotes sazones, por eso alisté una bolsona para dársela luego de nuestro Recital. Don Chico la cargó con alguna dificultad por su peso, pero quiso llevarla él. Le conté que eran muy buenos, secos y que se pelaban como bananos. Eran de la mata que nació de los chayotones que me había regalado mi querido don Fabián Dobles hacía algunos años. Yo llamaba a esa mata “La Fabiana”, y Tata Mundo se carcajeaba, por mi ocurrencia. Esa noche isidreña acompañé a don Chico hasta el parqueo del Colegio, desde donde regresaría a San José para no volver a nuestro Recital de Octubre. Desde entonces no ha pasado ninguno sin que lo recordemos y lo nombremos, porque sabemos y sentimos que él nos acompaña y nos mira con sus ojos bondadosos y dulces; medio encorvado ya…cansado, repleto de dulzura buena y sabiduría humilde.

Así era don Francisco Zúñiga Díaz, el Maestro Bueno, a quien el egoísmo mediocre de las argollas oficialistas y sumisas, le negó el Premio Nacional de Cultura “Magón”, reconocimiento que su Pueblo sí le confirió, ¡y en vida!

jueves, 24 de abril de 2008

DE MAESTROS Y MINISTROS




De maestros y ministros

Claudio Monge Pereira

Jamás se borrará de nuestra memoria aquella mueca que pretendía ser una sonrisa de prepotencia. Y no será por lo repugnante que resultaba, sino por provenir de un supuesto caballero. Claro que asistir todos los días a un Juzgado, durante la realización de un juicio contra uno de sus amigos, no hace a nadie caballero. Ni tampoco lo hace el hecho de ser elevado al rango de ministro por haber hecho barra durante muchos días en aquel Juzgado. Para eso sólo se necesitaba estar de vago y tener todo el tiempo libre para hacer muecas a la prensa. Sí…muecas con esa sonrisa bobalicona de caballo actor como no hay dos.
Mientras esto sucedía, los maestros de Costa Rica desarrollaban su inmensa tarea por la Patria, y aunque muchos supieran que al fin de mes su salario se perdería en alguna computadora, la devoción y el cariño no mermaban.
Pasaron algunos meses y el hincha de los Juzgados fue coronado como el adalid de las muecas desperdigadas; fue elevado al rango de ministro de todos los que nos ganamos el pan con el sudor de la frente, porque ha de saberse que la mayoría de los maestros anda a pie y que en el caso de las escuelas rurales, las caminatas son extenuantes y largas. Tampoco se cuenta con aire acondicionado ni en las aulas ni en las salitas para profesores. Eso sólo es para los ministros o sus asesores. O para bombetas que viven del erario público sin aportarle nada al país. En cambio, los maestros sí se sudan la gota gorda; ya sea chapaleando barro camino a Tiquiritos o tratando de no ahogarse en las empinadas y mojadas cuestas de Matinilla de Salitral; y ni qué decir de aquellos barrancos por el Socorro de Vara Blanca. En esos lugares, al más sonriente de los ministros se le apaga la sonrisa...o la mueca, según sea el caso.
El señor del cuentito la agarró contra los maestros y nos conculcó un derecho legítimo. Nos apuñaleó, conjuntamente con sus diputados nocturnos, y nos destrozó un régimen de pensiones que medio permitía vivir con algún decoro; sin la necesidad apremiante de vender ropa de segunda, perfumes, rifas, enciclopedias o conocimientos a universidades de dudosa reputación y calidad. Cuando él hacía clientelismo buscando el ministerio, los maestros llenábamos las calles como nunca antes nadie lo hizo ni lo hará en el futuro, a no ser que algún día recuperemos la fe burlada y les hagamos temblar sus quijadas. Se paraba en lo alto de un oculto balcón y dejaba caer sus muecas como pesados cepos sobre los pies cansados del Magisterio Nacional. Él creía que sonreía. Nosotros sabíamos que era una mueca ministerial. Pero se salió con la suya y nos dejó al garete. Y fue un mentiroso, porque ni siquiera rozó los otros regímenes que sí son de privilegio. Ahora los maestros pensamos en varios oficios y se nos olvidó votar. Votamos protesta no votando ni por ellos ni por sus turecas.
Regresamos a las aulas a cumplir con el mandato de los Fines de la Educación Costarricense: matemática, música, historia, lengua materna, idiomas, ciencias; y cada vez menos humanismo, porque el globalitarismo no tiene espacio para este, ya que no se traduce en dólares. Él, en cambio, se apiadó al tiempo de nuestros espoliados hermanos nicaragüenses y les ayudó mucho a través de una fundación. Los maestros entendemos bien por qué aman las fundaciones, oficiales y oficialistas; sobre todo cuando tienen a la familia bien acomodada en sus directivas y gerencia. Se parecen tanto los ministros y los exministros en esto del humanismo que practican, que hoy día tenemos más hermanos cubanos y nicas en este pequeño terruño. Estos “demócratas” los traen a nuestro país por unos dólares más…para ellos y sus privilegios. Son abogánsteres del humanismo metálico.
Los maestros sabemos que los molinos de la historia muelen despacio pero que muelen fino; sabemos que entre los balcones sonrientes y las calles empapadas de sudor hay un Martí de por medio. Entendemos muy bien la realidad nacional porque para explicarla nos preparamos. Y entendemos que todo lo que sube baja inexorablemnte, y que las muecas que pretendían ser sonrisas, se convierten con el tiempo en vinagre del malo y en lágrimas históricas.
Hoy los maestros no tenemos derecho a una pensión digna; de igual manera que no todos los hermanos cubanos en Costa Rica tienen una visa limpia, o que los explotados nicaragüenses tengan una tarjeta totalmente humanitaria. Hoy, un sector de la prensa se puso un clavel en el ojal. Hoy, los maestros nos sentimos orgullosos de que muchos de esos periodistas hayan pasado por nuestro cariño y devoción. Hoy, dormiremos repitiendo las palabras del apóstol cubano: “Las deudas de honor no se cobran con dinero”.
Yo digo que se cobran construyendo la Historia, a diferencia de ellos que sólo la hacen. ¡ Y siempre llegaremos con una sonrisa de verdad a nuestras aulas, desperdigando esos pétalos heredados por García Flamenco, García Monge, Omar Dengo…Carmen Lyra !

viernes, 7 de marzo de 2008

NOTICIA CANTONAL IMPORTANTE

ACUERDOS APROBADOS UNANIMEMENTE POR EL GOBIERNO LOCAL ISIDREÑO
Febrero, 29 de 2008, San Isidro de Heredia

Para: Concejo Municipal
De: Comisión Municipal de Medio Ambiente

Asuntos: Acuerdos diversos por encargo del Concejo

La Comisión Municipal de Medio Ambiente, en sesión del miércoles 27 de febrero de 2008, analizó los documentos relacionados con los acuerdos :

1) 1537-2007 (Oficio SM-1973-07 de la Municipalidad de Barva: Proyectos Turísticos en Zonas de Recarga Acuífera),
2) 1559-2007 (Oficio DR-1892.SM-07 de la Municipalidad de Alajuela: Explotación y control del Recurso Hídrico),
3) 85-2008 ( Oficio UEN Acueductos y Alcantarillados ESPH S.A. 027-2008: Instalación de Hidrantes en el Cantón),
4) Asunto Especial: Plan de Contingencia Racionamiento de Agua a partir del mes de marzo remitido por la ESPH S.A. a la COMUMA,
5) Aguas negras y contaminación fecal en la Urbanización Los Leones.

Al respecto se acuerda:

1)
A - Avalar y apoyar el acuerdo del Concejo Municipal de la Municipalidad de Barva, mediante el cual se prohíbe la instalación de cualquier Proyecto Turístico en la sección Volcán Barva del Parque Nacional “Braulio Carrillo”, por ser la zona más importante de recargas acuíferas del Norte de Heredia, de la cual dependerá el futuro del Recurso Hídrico para el Valle Central del país.
B- Comunicar este acuerdo a la Comisión de Asuntos Ambientales de la Asamblea Legislativa, a las Municipalidades de la provincia, a los Medios de Comunicación y a las Fuerzas Vivas cantonales.

2) Este acuerdo del Concejo Municipal de la Municipalidad de Alajuela da respuesta a la Junta Directiva del SENARA, con respecto a la explotación y control del Recurso Hídrico en general, y señala directrices en relación con: A - Propuesta de Zonificación, B- Propuesta para la explotación de los Recursos Hídricos y, C- Propuesta para el control del uso de los Recursos Hídricos. Todos los ejes analizados y aprobados por la Comisión de Asuntos Ambientales de la Municipalidad de Alajuela y avalados por su Concejo Municipal, atañen e involucran a las siguientes municipalidades: Santa Bárbara, Barva, San Rafael, Heredia cantón central, Flores, Santo Domingo, San Pablo, Belén, Alajuela cantón central, San José cantón Central, Goicoechea, Moravia, Vázquez de Coronado, Tibás, La Unión, Montes de Oca, Santa Ana y SAN ISIDRO DE HEREDIA. La COMUMA de San Isidro recomienda apoyar y avalar las recomendaciones aprobadas por la Municipalidad de Alajuela, así como trasladarlas a la Administración Municipal para su acatamiento vinculante; también se insta a los respectivos Departamentos Municipales a darle seguimiento a lo indicado y mantener vigilancia constante sobre el particular. Indicamos que el futuro del Recurso Hídrico está en juego, y que del cumplimiento de las directrices mencionadas, dependerá en gran medida el bienestar de las futuras generaciones.

3) Se recomienda solicitar al Concejo Municipal, tomar un acuerdo mediante el cual se le exprese a la Junta Directiva de la ESPH S. A. nuestro más profundo agradecimiento por la instalación en nuestro cantón de 11 Hidrantes nuevos, que sumados a los 7 existentes, llenan en gran medida las necesidades cantonales. La ESPH S. A. cumple lo prometido con su instalación e invierte recursos en nuestro cantón para el bienestar de la comunidad.
4) Plan de Contingencia Racionamiento de Agua a partir del mes de marzo remitido por la ESPH S.A. a la COMUMA: La Comisión Municipal de Medio Ambiente recomienda que el Concejo Municipal instruya a la Administración para que se elabore una Hoja suelta o Boletín comunicándole a todas las Comunidades Isidreñas el Plan De Racionamiento de Agua para todo el verano por parte de la ESPH s.a., así mismo indica que dicho boletín debe enviarse a todos los Templos (independientemente de su denominación religiosa), a todas las Fuerzas Vivas, a los Centros Educativos, EBAIS, Hogares para Ancianos, CEN – CINAI y principales negocios, con la finalidad de PREVENIR a las familias y que tomen las medidas del caso.

5) Se recomienda al Concejo Municipal, solicitar al Ministerio de Salud mediante sendo acuerdo, una INSPECCIÓN en la mencionada urbanización, porque según múltiples quejas y denuncias de algunos vecinos, la descarga de aguas negras y materia fecal se hace directamente a los caños y calles públicas; con las consiguientes molestias y peligros para la salud.

Regidores:

Claudio Monge Pereira
Presidente COMUMA
Rolando Zamora Villalobos
Secretario COMUMA

jueves, 6 de marzo de 2008

Educación para Liberar

¿Qué Educación urge para una Patria mejor?


Claudio Monge Pereira


Aseguraba Martí, que tan detestable es un pueblo que subyuga a otro pueblo, como aquel que es esclavo de sí mismo. Por lo tanto, parafraseándolo, podemos asegurar que aquella Educación que no libera, esclaviza. Y esto, más que en discursos y ponencias, se vivencia en la práctica permanente de la construcción social y la lucha por establecer una sociedad justa y digna, en la que la palabra mercado deje de ser la razón del desarrollo; y por el contrario, se fomente la practica de la solidaridad, la cooperación y el amor.

La educación es un acto ineludible de amor, y en ese acto estamos involucrados los estudiantes, la familia y los educadores. El estado no se escapa y no puede eludir este mandato social. Concebida así, la educación es un proceso integral, dentro del cual, el amor es la levadura que le permitirá crecer sin complejos a todos los Seres Humanos. Aquí, el amor es la clave o la llave que permite abrir las puertas, no sólo del conocimiento y del saber, sino también de la liberación mental y espiritual para construir la justicia económica y social indispensables para mancomunar una Sociedad Completa. Por medio de la participación política decente, la práctica de la solidaridad y la paz; la defensa a ultranza del Universo; fortalecemos la tolerancia y no la sumisión, el respeto hacia las diferencias y la colectivización de las soluciones a los problemas de las mayorías pobres de las sociedades modernas.

La educación, se ha dicho y se ha escrito, es un arma; pero debe acotarse que en manos de mediocres y de arribistas casuales, es un arma peligrosa. Por ello, es preferible reafirmar como lo señalaran insignes educadores y educadoras del calibre de Omar Dengo, Carmen Lyra, Luisa González, Talía Rojas, Carlos Monge Alfaro, Joaquín García Monge, o Paulo Freire, que la educación es un instrumento. Y un instrumento nos recuerda una pala o una hoz, un pico o un rastrillo, un martillo o un serrucho, una llave francesa o una inglesa; una guitarra, un piano, un Altar o un Cáliz; o si quisiéramos, una lira, que es instrumento de los Ángeles.

Un instrumento se utiliza para construir, para crear o para recrear. La Educación es construcción y la construcción es eufórica, es decir, es alegre, dichosa, propositiva, creativa, entusiasta, proactiva, amable y amorosa. La amorosidad es la capacidad que logremos desarrollar para amarnos los unos a los otros, y la amabilidad es esa valiente decisión que asumamos para permitir que se nos ame y amar.

La Educación es un Poder, y el poder concebido y aplicado con justicia social y moral, es la esencia que debe alimentar a las educadoras y a los educadores. Este es el eje espiral a través del cual gira, desde la base hasta la cima, la consecución de una Patria dignamente pacífica y educadora; capaz de ofrecerle a la Humanidad Seres Humanos honrados, trabajadores, optimistas, pacíficos, justos, solidarios y eufóricos.

No existe Educación neutral, por ello no hay ni Escuelas ni aulas, ni educadores ni estudiantes neutrales. Lo anterior nos indica que tampoco el Magisterio pueda serlo, y estas aseveraciones nos conducen a reafirmar que la Pedagogía debe tomar partido, y hacerlo a favor de aquellas propuestas que la humanicen y la propongan como una guía para la formación de ciudadanos y ciudadanas constructores de espacios democráticos y libres en permanente perfección.

En esta concepción, el pedagogo es un poeta y un guerrero: un poeta porque crea y recrea, es decir, porque su trabajo y su entrega dignifican la Creación. Y un guerrero, porque lucha con valentía para que las utopías se transformen en realidades palpables; visibles y socializables: es un Guerrero – Poeta…un enamorado de la Creación, pero sobretodo, un enamorado incuestionable del Creador de todos los Seres y las cosas. Ese Educador es un experto en su arduo recorrido por el DESIERTO.

Esto del desierto es una metáfora creada por el sacerdote católico suizo, Iván Illich. La mejor definición que yo conozco de metáfora es la que afirma que ella es una significación por ausencia. Y eso es precisamente lo que debemos enseñar a nuestros estudiantes: descubrir la maravillosa vida que existe detrás de todas las lacras que hemos creado por apartarnos del camino señalado por quien tanto nos ama.

Detrás de todo lo feo que nos rodea existe una alternativa: lo feo no podría saberse si no sabemos lo bello. El mundo fue hecho con el más grande de todos los amores; no es un experimento para jugar, no es un divertimento del Padre. Es su Obra maravillosa…es el PAN más tibio y nutritivo jamás concebido.

Iván Illich se refiere a las tentaciones que nos ofrecen los modelos ideológicos que han tratado de imponerse a nuestros pueblos a través de su Historia. Nos ofrecían aquella tentadora Babel del Este, en la cual, se decía, se construía la sociedad más justa y equitativa. No puede haber justicia opacando la dignidad personal del Ser Humano; aunque este tenga el pana material en abundancia. Un cuerpo no vale nada ni es nada sin Espíritu. Y también nos siguen ofreciendo un estilo de vida que infla a la gente hasta que no puede caminar, pero que lo enferma y le transforma su alma en una adiposidad más. Ese crisol de extremos asesinan al Ser Humano: lo descalifican para alcanzar el Reino. Hoy se nos ofrecen tratados que no garantizan nuestro desarrollo como país. Al igual que miles de inmigrantes en el mundo, nuestros pueblos se empobrecerían más de aceptar incondicionalmente instrumentos internacionales que ignoran el nivel que hemos logrado como país; no obstante nuestros problemas. Se dice que hoy tenemos menos pobres en Costa Rica, pero que los ricos son cada vez más ricos. Suena irónico porque es difícil comprender cómo hay menos pobres habiendo mayor concentración de la riqueza en menos familias.

Illich nos esclarece la significación por ausencia de su metáfora del Desierto: este es inhóspito y cruel, acaba con la vida…es estéril. ¿Quién puede sobrevivir en él?, ¿Quién logra salir de él y erguirse libre y poderoso? Nuestro Hermano Moisés lo logra: lo atraviesa tan sólo con un cayado y se vuelve a erguir libre y poderoso. Y no sólo eso. Regresa y conociendo sus adversidades lo recorre de nuevo como faro de su Pueblo. Entonces, el significado de la metáfora es, que sólo es capaz de liberar a los demás, aquel que ya fue liberado y es libre como el que más.

Entonces, siguiendo la lógica de esa metáfora, sólo libera a sus estudiantes aquel maestro que ya fue liberado y por lo tanto es libre: libre para crear y construir con su ejemplo y su conocimiento; libre para luchar por la justicia y no conformarse con dar la limosna al desvalido.

El educador liberador es un Poeta porque la Poesía es creación inspirada, y la Pedagogía, por su lado, es herramienta útil del conocimiento educativo y formativo. Y es además, un Guerrero, no porque deba ser un belicoso, sino porque debe hacerle la guerra a la mediocridad intelectual y espiritual; porque debe combatir la ignorancia y la superstición, y porque debe entregarse en la lucha contra las desigualdades que minimizan al Ser Humano, despojándolo de su imagen y semejanza del Creador.

Ese educador deberá forjarse y poseer algunas características:

1) Sensible ante las desigualdades
2) Enamorado de la Justicia Social
3) Amable con la Humanidad y con el Planeta
4) Disponible como un médico, un bombero o un fontanero
5) Valeroso
6) Honesto hasta decir basta
7) Humilde
8) Solidario
9) Definido
10) Vocero de los que no tienen voz
11) Atento
12) Soñador
13) Estudioso
14) Creativo
15) Asertivo y proactivo
16) Pedagogo
17) Generoso
18) Justo y equitativo
19) Pensador
20) Inconforme consigo mismo
21) Crítico
22) Andariego
23) Inclaudicable
24) Denunciante, y
25) Anunciante.

Esta caracterización no obedece a ningún orden específico. La propongo de la misma manera que se me inspiró, y probablemente reforzada por la praxis pedagógica que desarrollé durante 30 años de Amistad Pedagógica con mis estudiantes. Esa amistad me enseñó a no decirle jamás a quien aprende “alumno”, porque no existe absolutamente ninguna persona “sin luz”. Un alumno es aquel ser que no tiene luz; que está apagado, y semejante fenómeno lo logra , más bien, un sistema educativo vertical y enciclopédico…uno bancario que considera al estudiante un ente pasivo: una tabula rassa.

Para construir una sociedad mejor, es decir, justa y bella, propongo una educación que invierta el axioma tradicional del educador como Rey Filósofo y del educando como Arcilla Maleable. Así, el educando será el Estudiante Filósofo y el Educador será el Molde Maleable. Aquel esquema rígido, hecho de yeso pedagógico, ese que sólo produce momias rígidas de pensamiento, será abolido y desterrado. El ser humano verá hermanos en su prójimo, y lo que haga lo hará en el nombre de Aquel que siéndolo todo, renunció a todo por AMOR:
¿Acaso puede existir una Pedagogía que supere la que nos enseña a diario el Maestro? El resultado es, la Libertad Plena del Espíritu Creador y comprometido. De ahí vendrá una Patria Mejor.