viernes, 8 de febrero de 2008

Los libros regresan editados a su creadores

¡BUENAS NOCHES!

Señora Ministra de Cultura y Juventud María Elena Carballo
Señor Ministro de Educación don Leonardo Garnier
Compañeras y Compañeros del Consejo Directivo de la ECR
Señora Gerente General de la ECR
Amigas Escritoras, amigos Escritores…Poetas
Señoras y Señores:

Acudimos hoy a este Acto formal de entrega de las obras publicadas por la ECR a sus propietarios, mujeres y hombres; jóvenes y adultos costarricenses y extranjeros de mérito especial, con la convicción de haber cumplido una bella y noble tarea encomendada a nosotros por Ustedes, y por la Ley de creación de esta Casa Editorial de nuestro Estado. Nos gusta nombrar este momento de devolución con el símil de cosecha, conscientes de que nuestro trabajo ha consistido en cuidar y acompañar con esmero lo que ustedes sembraron con inspiración, esfuerzo, entrega, sacrificio y abnegación.

Devolvemos a sus creadores y creadoras el fruto editado de las semillas seleccionadas, sabiendo que en esa tarea se concentraron esfuerzo y tesón, y por qué no, la valentía de ofrecerle a la Sociedad el trabajo que se desarrolla durante largas e interminables horas de preocupación y desvelo. Y cuando digo semillas seleccionadas, no me refiero a la inevitable tarea de evaluar las obras presentadas a la ECR para su consideración, sino a ese dilema que enfrentan las y los escritores de cualquier país a la hora de enviar su trabajo a consideración de otros; que teniendo el poder temporal de aceptar o rechazar, saben que ante todo se está ante la obligación de respetar profundamente ese esfuerzo individual, sincero y limpio.

Tenemos hoy una Editorial Costa Rica sólida en sus Principios, es decir, consciente y consolidada en el cumplimiento de su Misión y su Visión; ordenada y conocedora de sus virtudes y de sus debilidades, dirigida por un grupo de personas de excelente calidad humana, con conocimientos y experiencia en el trabajo de leer, escribir, editar, divulgar, enriquecer y organizar la producción literaria. El Consejo Directivo está conformado por personas que conocen no sólo el arduo oficio de escribir, sino, y esto es quizás lo más importante, la relevancia que para la Patria y su Sociedad reviste publicar obras de calidad en los diversos géneros de la literatura. Esto es una garantía y una ventaja para todos, y no sólo para la ECR como empresa estatal.

Hemos logrado superar momentos difíciles con valentía, dedicación y entusiasmo, porque amamos lo que se nos ha encomendado y porque creemos en el significado histórico de la labor que despliega esta Editorial, fundada hace casi medio siglo para el enriquecimiento cultural de nuestro pueblo. Cada una y uno de nosotros ha logrado comprender, que si bien ocupamos un lugar en el Consejo Directivo nombrados por una institución que cree en nuestras posibilidades, nos debemos a las y a los escritores y al público lector en lo fundamental. Es importante para mí, como Presidente del Consejo Directivo, resaltar que nadie entre sus integrantes recalca que representa a esta o aquella organización, sino más bien a la totalidad del mundo literario y lector. En ello estriba hoy el éxito creciente de la Editorial Nacional. Esto implica que estamos comprometidas y comprometidos para continuar esa labor de autoevaluación que deberá situarnos en la primera línea de la producción editorial: selección de las mejores obras, excelentes ediciones, acertada divulgación y mercadeo moderno e insertado dentro de las características del mundo actual. Con estas palabras agradezco y reconozco el trabajo que realizan mis compañeras y compañeros del Consejo, sin cuyos aportes estos logros que hoy presentamos no serían posibles. Y reconozco también el trabajo nuevo que realiza el Personal de la ECR, en todas sus esferas, y aplaudirles ese deseo de manifestar su entrega no sólo en el cumplimiento del Plan Anual Operativo, sino y aún más, en la entrega a las labores más allá de horarios y días de la semana estrictamente laboral. En la medida que todas y todos comprendamos que las paredes que conforman el edificio que nos alberga son transparentes, en esa misma medida sabremos que la luz que adentro se forje, irradiará los caminos de la Patria como lo soñaron los Fundadores de esta Casa. Esta es la mejor manera de agradecerles a ellos y a ellas su visión y su acertada lucha por el engrandecimiento de la cultura costarricense y la educación nacional.

El Consejo Directivo, por mi medio, agradece a todas y a todos los escritores nacionales y extranjeros que pensaron en nuestra Editorial para publicar sus obras; no sólo a quienes hoy tienen la satisfacción de recibirlas, sino también a aquellas y aquellos cuyos trabajos no fueron avalados todavía o fueron descartados para formar parte de nuestro catálogo. Felicitamos a las escritoras y a los escritores que merecieron algunos de los Premios Nacionales en su género, por medio de la obra publicada por la ECR, y también a quienes mereciéndolo, no lo recibieron. Destacamos nuestra congratulación para quienes hoy serán declarados ganadores de los diferentes premios que otorgamos anualmente; así como para quienes han obtenido reconocimientos internacionales gracias a la obra publicada por nosotros.

La Gerencia General se referirá en detalle a la cantidad y a las características de las obras publicadas durante este año que cerramos, tanto en su primera edición como en reediciones o reimpresiones. Ustedes podrán apreciar la belleza y la calidad en las ediciones, mismas que invitan a penetrar en su lectura y deleite.

Para concluir este mensaje retrocedo a su inicio, cuando les hablé de las obras salidas a luz pública como Fruto de las Semillas cosechadas, llamando su atención hacia el peligro que significan para la noble tarea de escribir para los demás, la implementación en nuestro país de leyes funestas que todo lo supeditan al libre mercado; o mejor sea expresado, al mercado neoliberal. Es un craso error creer que la cultura y la educación son nichos para enriquecer exclusivamente el capital de unos cuantos, y a la vez, empobrecer el legítimo derecho de las mayorías trabajadoras a su enriquecimiento espiritual, ético y educativo. Es menester aunar esfuerzos entre las y los creadores de obras literarias para que jamás se llegue a aplicar alguna especie de UNIÓN PARA LAS OBTENCIONES LITERARIAS (UPOL), lo cual por desdicha arrojaría, metafóricamente hablando, productos culturales “transgénicos” que avasallarían el fruto de la creación de las y de los Escritores. Sepamos, por la senda patriótica de los pioneros de la Editorial Costa Rica, defender y salvaguardar nuestro Patrimonio Cultural para el sustento de las presentes y de las futuras generaciones.

Concluyo este mensaje con la ayuda de Dios:

“¡Tu Palabra es una lámpara para mi pie,
y una Luz para mi vereda!”



¡Muchas gracias!

Claudio Monge Pereira

San Isidro de Heredia, 11 de diciembre de 2007-12-11
Casa MONHÉR.

Reseña bibliográfica: Cuentos con Alas y Luz de la Escritora ANI BRENES

Sobre Cuentos con alas y luz

Ilustraciones de Norma Hidalgo

“Cuentos con alas y luz”

¿Quién mejor que un niño para hablarnos de ángeles y estrellas? Y ¿quién más que una mariposa para enseñarnos a admirar muy de cerquita las maravillas que nos ofrece la Naturaleza en cada una de sus manifestaciones , para compartir y valorar el cambio mientras usamos nuestras propias alas?

Con los cuentos de este libro, siguiendo el sendero de las luciérnagas , podemos llevar, como lo menciona en la Presentación el poeta y escritor Claudio Monge Pereira, “luz a nuestras propias cuevas, movimiento a casas y aulas que se han petrificado en el paisaje, colores allá donde la sombra intenta perpetuarse”.

Como el viejito que contaba cuentos, los padres, abuelos y maestros podrán hacer derroche de sus talentos, desgranando para los más pequeños las narraciones presentes en esta obra.
Y los pequeños lectores… algunos podrán asomarse a la ventana de su imaginación para cambiarle el color al arcoiris; mientras otros, acompañarán a la luna al baile de disfraces, en una carroza de sonrisas.

Estoy segura de que juntos, podremos hacerle cosquillas a las estrellas en este viaje de palabras con alas y luz.

La autora.

Fragmento de su obra "Cuentos con alas y luz"

"Descubre lo maravilloso de volar libre como el viento, aprende a sonreír embelleciendo cada lugar por donde pasas. No te preocupes por el tiempo que dure tu vida, sino por lo que puedas hacer durante ella en beneficio de los demás. Y da gracias a quien te hizo mariposa y escribió en tu corazón las instrucciones que te harán saber, que el momento preciso ha llegado. Entonces conocerás la verdadera felicidad, la que se alcanza cuando cambias el miedo por el amor".

La mariposa sabia

miércoles, 6 de febrero de 2008

redimiendo una estrella en plena flor

Claudio Monge Pereira







Redimiendo
una estrella en plena flor















Ediciones Red de Sol

1997



























Para Clarise Lispector:
Entrañable amor desperdiciado
en plena luz.


































"Nada como pensar
en el perpetuo amor
que no fue aquél
ni ha sido éste
pero que será el siguiente,
el verdadero, el otro”

Miguel Barnet































“Has anulado en mí toda posibilidad de olvido
Me has enseñado a actuar
como si cada acto de mi vida
fuera el más trascendente, el último”.

Miguel Barnet










cero


Aquí están mis manos de terrario
esperando el arribo desbocado
de toda tu semilla.

Ahí estás,
semilla transitiva y pura
olfateando mis cinco puntos
cardinales.

Aquí estoy, hambriento
y de sed culminado
en el deseo.

Aquí están mis manos abonadas
ovacionadas por los retoños
que brotan en sus dedos.

Ahí estás,
latiendo en la punta
de tu quilla
y embistiendo las olas
de mi aliento.

Aquí estoy,
más atento que la flor
ante el perfume
de los vientos.

¡ Sólo no desmayés, amada estrella ¡

uno


Sabemos que estás entre los ángeles extraviados
buscando el camino de retorno a la alegría.
Sabemos que no te adaptás a tu nuevo papel
de soberana y reina de la transparencia.
Sabemos que eras reina antes de partir
para tan distantes e incoloras lejanías.
Sabemos que eras todo el mundo
navegando en un puñito de huesos olvidados.
Sabemos que eras dulce
como la caña de todas la zafras hermanadas.
Sabemos que eras tierna
igual que el más estúpido de los juncos estancados.
Sabemos que eras frágil
como la nube violada por el humo.
Sabemos que naciste en las mismas entrañas
del mismísimo berrido del agua.
Sabemos que eras niña y madre
de uvas maltratadas y fortuitas.
Sabemos que eras embriagadora
igual que una borrachera irresponsable.
Sabemos que eras arcoiris
de aguaceros escondidos.
Sabemos que eras tierra regada
y sin parir.
Sabemos que eras cama crujiendo
debajo de unos huesos atrasados.
Sabemos que eras el palacio
de las lluvias ateridas.
Sabemos que eras lágrima y antorcha
quemando la mejilla
de la más vital
de las ofensas.
Sabemos que ahora estás buscando el camino de regreso
hasta los brazos de tu viudo adolorido.
Sabemos que tu viudo
es el mundo mudo: mudo...mudo...mudo.


dos


Pero dónde está tu palabra
de almíbares ocultos y perfectos,
oh amiga de espacios segregados
por la ausencia ?

Decílo sin tapujos, como el viento
cuando tierno se restriega
contra el tiempo.

Sólo decílo a raudales,
como un tango que se desborda
de los labios de un borracho
enamorado y sólo.

Y después sentáte despacito
sobre la humanidad indiferente
y procurá que tus intimidades le lleguen
hasta el alma.

Más tarde,
por la noche,
juntos nos reiremos
a pesar de la oscuridad
y de los huesos rotos de la estrella.















tres


Tardaremos lo que dura el viaje
de un beso de los labios a la lengua
para recoger las trizas de la luz
que se ha partido contra el suelo.

Usaremos la más loca de las gomas
para restituir la identidad
a la estrella asesinada
de los sueños.

La pondremos a brillar
a punta de pulidores
comerciales.

La colocaremos de nuevo en el hoyo vacío
que en el cielo dejó su accidental caída.

Aspiraremos el aire tomados de la mano
y guardaremos las palabras
para el día de tu bautizo
en el firmamento
de la fama.

Cerraremos los ojos
para que el fulgor de tus pupilas
no opaque antes de tiempo
la gloria que te espera.
























“Mientras, tus árboles pequeños, amorosos,
acurrucaban al grillo.”


Miguel Barnet

















cuatro


Nadie querrá perderse tu presencia
de colibrí agigantado:

Todos querrán ser como una flor intacta
para abrirse de pétalos
ante el pico nacarado
de tu risa.

Todos querrán ser
tu copa.

Verás cómo los sueños
son verdades que germinan
inmediatamente después
de las caídas más violentas.

Y sentirás toda la dulzura de la miel
que en el panal del tiempo
te guardaban las hadas
del olvido.

Todos querrán ser tu copa
y a mí me sobrarán manos
para llevarla presuroso hasta tu boca.














cinco


Pequeño conejo entre lobos desatados
tus manos buscan un ramo de flores
para acribillar de pétalos
la piel del enemigo.

Los lobos se marcharán en desbandada
por no poder atravesar tu perfume
con sus desesperados dientes.

Sus garras sólo serán las yemas tiernas
de la anona ya madura.

Vos, sonriente,
atravesarás el bosque embravecido
hasta la cabaña tibia y transparente de la vida.

Yo, enamorado,
te estaré esperando
con las manos temblorosas
y los huesos redoblando desde adentro
la prevista victoria.



















seis


No extrañarás
para nada la soledad del cuarto
compartido, y aquellos olores sólo serán
los ramilletes transparentes del implacable olvido.

Seguirás tan buena como entonces, y yedra jovenzuela
subirás por el muro que opacaba tu gloria de manzana:
palmo a palmo recorrerás hasta la más diminuta de las grietas
para cubrir de verde y raíz el universo disfrazado de los tiempos.

Y velarás por nosotros,
por los siglos de los siglos,
amén.

































siete


Novia de todos los tiempos, serás irrepetible,
igual que los ríos que nunca quisieron salir de la montaña
y se quedaron para siempre anclados a su historia.

Macabea, hermosa como un ovillo de lana
en las manos de una abuela hacendosa
y dubitativa. Macabea, mil veces bella
como la flor que nace sobre la roca desértica
y no se amilana ante los vientos. Macabea,
total y blanca como una nube pasajera.
Macabea, irreversible como el cielo
de todos los anhelos enigmados.

Novia eterna de los desaparecidos:
Amor sin comenzar.

































Amada: no has querido plasmarte jamás
como lo ha pensado mi divino amor.


César Vallejo
















ocho


Eternidad de flor:
Reina de la noche.
Azalea compungida.
Clavel dormido.
Poma azucarada.
Margarita perentoria.
Rosa de los tiempos.
Cala fiestera.
Jazmín olvidadizo.
Violeta dormida.
Azahar metálico.
Ave del paraíso.
Gloxinia eterna.
Gladiola escalonada.
Crisantemo taciturno.
Bromelia empapada.
Guaria desvestida.
Verdolaga extendida.
Bastón sin emperador.
Girasol cosmopolita:
Macabea: Nomeolvides de mi alma.



















nueve


Vendrás en navidad a visitarnos
con tus altos tacones de escenario,
caminarás desnuda por mis calles
como la flor ofrendada de cientos
de carrozas barnizadas por la euforia.

Te estaré esperando en aquella canción
que conocías desde niña
y me cantaste el día
en que fuiste mía
para siempre.

No te dejaré partir después de esa jornada,
porque habrás sido como un pan tibio
recién horneado: tus olores habrán fundido
para entonces mi piel de navegante desplegado.

Te quedarás aferrada a mi ancla clavada
en tus aguas de quimera
y nadie te verá detrás
de tu sonrisa.

Y nunca dejarás que yo me duerma
en tu presencia.















diez


Me contarás los pormenores de tu viaje a las estrellas,
interrumpida sólo por la constancia de mis besos.

Yo te escucharé con todo menos con mis labios.

Embelesada hablarás mientras te beso.

Las palabras que te falten
estarán en mi garganta
y las tomarás a sorbos
como al agua
de los viajes.

Seré el asta para tu bandera redimida
en esta batalla del reencuentro.

Sólo vos habitarás mis venas,

Inocente Macabea:

Amor.














once


Saltando de beso en beso
recorriste mi caudal de tibias aguas:
¡ Y era tan dulce tu risa !

Brotabas de mi boca, liberada ya
de los sueños imposibles.

Fui tu libertad.

Por vez primera te vi dormir
alejada de fantasmas pendencieros.

Fue tan grande tu entrega
como mi recibimiento.

Te vi dormir de beso en beso:
¡ Y era tan dulce tu sueño ¡
































No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.

César Vallejo














doce


Mañana no saldrás de prisa.
Te quedarás entre mis brazos,
esperando que el sol dignifique
tus pezones florecidos por la noche
en el nutriente terruño de mi lengua.

La vieja jornada laboral será un recuerdo.

Tus pasos regresarán mansos y cordiales
hasta el marco de la puerta
que en cedro dulce
te talló mi mano.

Vendrás sonriente
como una alegría que recién comienza,
y llena de sorpresas
estampa sobre el aire
sus primeros pasos.

La oficina habrá muerto para siempre,
como la furtiva lágrima caída
que no conoce el camino
de regreso.
















trece


Subirás las gradas
como si fueran las costillas
que conducen a mi carne.

Nadie habrá visto semejante alegría
taconeándole a la vida.

Mi temor a que tu sonrisa
se vaya como una golondrina
habrá empezado.

¿ Quién en su cordura
no lucharía por detenerla ?




























catorce


Para cuando llegués,
mi pecho retumbará de la misma manera
que los poblados pobres
azotados por el terremoto.

Sólo alegrías pronunciará mi boca.

Serás recibida como la más opulenta de las alacenas.

Mi pobreza misionera se acercará a su fin.

Recuerdo será mi celibato:

El pan, contigo,
habrá llegado
para siempre.
























quince


Porque el amor transforma
cuando uno decidido
se mete en esas aguas
y las goza.

Porque esas aguas vivifican.

Porque se hace verdad la vida.

Porque somos uno y muchos
como el burití en el sertón.

Porque todo se hace obvio.

Porque con amor he decidido redimirte
y llenarte de fiesta la piel y la mañana;
para siempre, escarpín de terciopelo:
para siempre, y más allá aún
de ese lugar.


























Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe...


César Vallejo















dieciséis


La melancolía será amputada de tus pasos
por el hacha bisturí de mi arsenal azul,
para que llevés una carga menos
y una esperanza más.

La olvidarás rápidamente,
como los niños que por la tarde olvidan
las ofensas de la mañana y son felices.

Y ella no habitará más debajo de tu piel,
ni en el renovado laberinto de tu pensamiento:

Habrás aprendido a pensar por tu propia cuenta...

¡Serás mujer, al fin!

























diecisiete


Aprenderás a mostrar la señal de la victoria,

y se te dará tan suave ese aprendizaje
como un puño de nubes acumulando regocijo.

Te descargarás, según tu antojo,
sobre todas las cosas que se muevan,
y aún te quedarán fuerzas para todo lo demás.

Anegarás los ojos resecos de la historia
para que todos puedan ver por la pupila
tu innegable carrera afortunada
colocando su huella en la victoria.

Y no te detendrás jamás,
hasta llegar transitada y sudorosa
con la señal de la victoria al frente de tu cuerpo,
habitado ya por la repetición
inequívoca de mis huesos mis besos y mis sueños.





















Dieciocho


Dieciocho veces te diré te quiero,
con la misma dulzura con que se descubrió
la caña en los pueblos más amargos.

Verás que van mis labios a tu encuentro,
analfabetos de amargura y de lamento.

Y cuando me divisés seremos tres;
los mismos tres que descubrimos la noche
del encuentro.

La herencia será luchar contra toda la tristeza,
y nuestro fruto será el fruto de tu vientre
y de mis besos.



























Diecinueve


Le jugaremos una treta a la magia
que se pudre en los suburbios
y nos iremos sin pagarle sus monedas
de traición.

Nuestras risas atrapadas
por la libertad de los fantasmas
rebotarán contra los árboles silenciosos
de la inevitable descendencia.

Y no te morirás jamás,
porque mi amor de colibrí
te habrá depositado en el fondo
de la eterna flor de la verdad.
















Claudio Monge Pereira.
Setiembre 15, 1997.
San Isidro, Heredia, Casa MonHér.





















Dedicatoria:

A Macabea de nuevo:
¡ Muchas gracias por amarme así !






































“ Ya ve cómo han servido las palabras,
cómo el recuerdo cumple siempre su reclamo de poesía,
cómo usted ya no es un pobre diablo al que preocupan las rosas,
un pobre diablo que tuvo antaño un poco de corazón...”

Miguel Barnet











Índice :


Dedicatoria a Clarise Lispector

Reflexión de Miguel Barnet

Desde la raíz hasta el follaje, o lo que otros
llaman prólogo: Claudio Monge Pereira

“Has anulado en mí
toda posibilidad de olvido” :

Aquí están
Sabemos
Pero dónde está
Tardaremos

“Mientras tus árboles pequeños” :

Nadie querrá
Pequeño conejo
No extrañarás
Novia de todos los tiempos

“Amada:
no has querido plasmarte jamás...”

Eternidad de flor
Vendrás en navidad a visitarnos
Me contarás
Saltando de beso en beso

“No te hagas la que está durmiendo...”

Mañana no saldrás de prisa
Subirás las gradas
Para cuando llegués
Porque

“Hasta cuándo estaremos esperando...”

La melancolía
Aprenderás
Dieciocho veces
Le jugaremos

Dedicatoria a Macabea

Reflexión Final de Miguel Barnet

martes, 4 de diciembre de 2007

Educación y justicia social

Educación y justicia social

Claudio Monge Pereira

“Hacia una educación inclusiva
que propicie la dignidad y la justicia social”

La injusticia:

Probablemente se puede asegurar que pululan por este mundo infinidad de libros, tratados y documentos que abordan el tema de la Justicia Social desde muchas visiones; y lo mismo podríamos aseverar del tema educativo. Y si la Humanidad ha producido tantas palabras que pretenden especificar y dilucidar la problemática que se deriva de asuntos claves para el desarrollo de cualquier Sociedad, por qué los pueblos continúan sumergidos en la ignorancia, la miseria, la explotación, la falta de oportunidades dignas, y en suma, la injusticia social.

Para poder discernir con propiedad acerca de la justicia, primero debemos caracterizar la injusticia, porque sería ejercicio inocente referirse a lo anhelado sin conocer aquello que lo imposibilita. Uno de los más graves problemas que arrastran las Ciencias Sociales se asienta en la obsesión por realizar radiografías casi exactas de la realidad, sin proponer las salidas viables para solucionarlos en estricto apego a un contrato social viable y sin exclusiones. A quienes nos hemos dedicado a estas Ciencias, muchas veces se nos ha calificado de “problemólogos”, alejados de la urgencia de actuar como “solucionólogos”.

De esta manera, planteo una reflexión desde la perspectiva cristiana, porque según mi entender y sentir, nuestra ética es inevitable e irrepetible, y nos conduce a la comprensión de los hechos que generan la injusticia y nos aporta la claridad para vislumbrar un Camino de Amor.

Toda injusticia se asienta en la ausencia del Amor, y su reproducción se da por la entronización de la indiferencia, como nueva categoría conductual frente a la Sociedad; compréndase ante el PRÓJIMO. Ya sabemos, por boca y enseñanza de nuestro Superior y Único Maestro, que mi prójimo es todo aquel o aquella a quien yo amo como a sí mismo. A quien ama a Jesucristo no le queda otra opción ni otro camino, porque si Él es el Camino y la Verdad, nuestra obediencia conduce a la construcción de la Vida; y de aquella que se da en abundancia.
Para el cristiano no existe otra posibilidad: amamos al prójimo como a sí mismos o no lo amamos. Esta es la simpleza majestuosa del Padre, porque no nos pone nada imposible como tarea, sino algo absolutamente viable. Siendo nosotros resultado del Amor más grande, somos portadores de esa Semilla especial y única, la Semilla que se ofrenda para la dicha de los hermanos; es decir, de la Sociedad como un todo.

El ser humano se fortalece en Comunidad y sobrevive a todos los avatares que la realidad le impone. Siempre saldrá adelante inclusive de las más terribles pruebas. Lucha y se organiza. Derrota a la adversidad porque se fundamenta en la colectividad. Tarda en aparecer el excedente material y surgen los parásitos iniciales que manifiestan su fervor para apoderarse de él, aún a costas de la violencia. Surge la injusticia: unos pocos se adueñan del trabajo de la mayoría y se convierten en “epulones”. Estos se hartan hasta la gula, mientras Lázaro sufre hasta la desgracia de los perros callejeros. Así es la esencia del origen de la desproporción social, y ella herrumbrará el metal que sostiene los pilares de la Sociedad, es decir, de la Comunidad.

Se construye, con la destrucción del prójimo, un abismo indecible entre la Verdad que es Dios, y la mentira que es la lujuria, la desfachatez y la gula insaciables. Un dios metálico sustituye al Amor. La bolsa cargada de dinero palpitará más que el propio corazón del Ser Humano.

Entonces aquí, se hacen gigantescas las palabras del Profeta Amós para “descubrir”, que la lacra de la injusticia es la que carcome el Bien Común:

“Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despojaís a los miserables, diciendo: “¿Cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?” Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás vuestras acciones.”

Visto así el panorama social de aquella época, notamos que no ha cambiado mucho la realidad: desproporción, gula, arrogancia, menosprecio, intimidación, indiferencia, materialismo desenfrenado, consumismo enfermizo, sarcasmo, prepotencia, lujuria, despilfarro, maledicencia, y en suma, injusticia social. Se asiste a la conformación de unas relaciones sociales de producción que atentan contra la dignidad del Ser Humano, alejadas de las enseñanzas del Creador; o sea, asistimos a la consolidación del imperio de la Injusticia. En este imperio el impío es rey y el desvalido es aquel o aquella que el Creador levantará de la basura para sentarlo al lado de los Príncipes.

La educación:

La enseñanza es el acto de transmitir conocimientos, el aprendizaje de asimilarlos y la educación de practicarlos socialmente. Es un proceso completo y no se puede dar por separado, no son compartimentos que se unen con una goma mágica, sino células de un mismo cuerpo. La educación ha sido definida a través de la Historia de múltiples maneras, pero lo cierto es una verdad: el ser erudito no necesariamente hace al ser educado. En concreto: un Sistema Educativo puede atiborrar a las personas de contenidos o “materia”, pero no automáticamente de educación. Puede llenarle la cabeza a la gente de libros, pero no necesariamente de valores. Ya lo decía el pensador francés Montesquieu, hace más de doscientos años: “¡No se trata de llenar cabezas, sino de educarlas!”. Una persona puede tener su cabeza totalmente repleta de “materia”, no obstante, eso no la hace educada. Por el contrario, podemos encontrar personas por la calle, que sin ningún título académico, demuestran una exquisita educación. Por ello, se propone a continuación, revisar someramente diversos puntos de vista vertidos en épocas muy diversas en tiempo y espacio.

Si damos un vistazo al panorama histórico – pedagógico podemos apreciar el siguiente abanico:

Guillermo García, argentino, afirma en su obra “La educación como práctica social”, que la educación es justamente eso, porque por medio de un proceso determinado se transforma una materia prima que recibimos, supuestamente inacabada, y le entregamos a la sociedad un producto final diferente y en apariencia acabado. Para este pedagogo la Educación se da en tres niveles; a saber: A) en el nivel de Hecho, que abarca todos aquellos acontecimientos que circundan la vida y el accionar de los seres humanos en sus relaciones sociales cotidianas; es decir, son aquellos aprendizajes y aquellas enseñanzas significativas que se dan al margen de cualquier sistematicidad. Es la adquisición cotidiana de conocimientos y hasta de algunos valores o antivalores. B) en el nivel de Propósito, y como la acepción lo indica, son todas aquellas experiencias que se planifican y ejecutan para cumplir con metas y objetivos previamente establecidos; concretamente, es la educación que se da en instituciones que fueron creadas para esos propósitos y que es impartida por especialistas que adquirieron ese derecho por medio de un certificado; que las más de las veces, es un certificado de poder para el dominio de supuestos “ignorantes”. Es la instrucción que se adquiere dentro del Sistema. Y, C) en el nivel de Reflexión, entendiéndolo como la ejercitación epistemológica que se realiza acerca de las particularidades de los niveles anteriores para producir Teoría acerca de ellos; lo cual conduce inevitablemente a la formulación de cuerpos pedagógicos que se convierten en paradigmas para el fortalecimiento científico de nuestros quehaceres. En concreto, para García hacer educación al nivel de reflexión, es hacer Pedagogía. Especular sobre los niveles A y B es producir cuerpo pedagógico para sustentar diversas posiciones con respecto a este hecho social. Si tomáramos como acertada la posición de este estudioso, podríamos concluir que nadie ligado a la educación se escapa de realizar en determinado momento teoría pedagógica; aunque nunca la llegue a formular por escrito como propuesta concreta.

Francisco Gutiérrez prefiere proponernos la educación como una práxis política, entendiendo política como la necesidad de tomar partido frente a la realidad concreta de la Humanidad. En este caso, la práxis nos remite a la relación dialéctica entre práctica y teoría; es decir, que siempre la teoría será el producto de una práctica reflexionada y toda práctica será la resultante de la aplicación de alguna teoría o reflexión. En este sentido, asumimos la educación como un hecho o un acto social concreto e histórico, para el ser humano y por el ser humano; para liberarlo o para esclavizarlo, para desatarlo o para manipularlo. Educarse es politizarse e ideologizarse, es tomar partido en la connotación que señaláramos anteriormente. De tal manera, la educación será liberación y esperanza, o esclavitud mental y laboral.

Freire se refiere a la educación como a una práctica liberadora y humanista, y practicar la libertad es educar al hombre en el amor, la solidaridad y la esperanza. La pedagogía es una propuesta teórica multilateral que promueve la felicidad del ser humano a través de la educación: es profunda transformación individual y colectiva. Es un re – nacer.

En Costa Rica, ya en los años veinte, la joven maestra normalista Luisa González, conjuntamente con Carmen Lyra, fundadoras de la Educación Preescolar Pública, entendían que la educación es un acto liberador por medio del cual manifestamos nuestro amor hacia la Patria. Afirmaban que la Pedagogía, más que un cuerpo teórico más o menos coherente, debería ser una Guía para la acción que rompa los esquematismos y los reduccionismos mentales que promueve la sociedad del egoísmo. La Pedagogía es la teoría que surge del conocimiento de las realidades sociales y concretas del sistema educativo en todos sus ejes y componentes, que le sirve al educador para orientar su quehacer cotidiano, dentro y fuera del aula. La Pedagogía entonces, no es sólo un asunto que se practica dentro de las cuatro paredes de una institución especializada; es un asunto de utopías e incertidumbres.

Para nuestros más insignes y preclaros próceres pedagógicos, la educación es el acto concreto de las aulas, social y humanista, político e ideológico, acto concreto en el cual se puede echar mano a los más diversos métodos y técnicas para informar y formar al ser humano integralmente. La pedagogía la consideraban una ciencia que teoriza por su propio camino acerca del hecho educativo y propone ideas aisladas o cuerpos de ideas sistemáticas para comprender ese fenómeno y enrumbarlo por caminos predecibles y conscientes.

Omar Dengo, por ejemplo, afirmaba vehementemente que la educación no podría ser jamás como el vientre de una mula, porque esa educación no es capaz de dignificar ni concebir nada. Nótese, en esta analogía, que el maestro clamaba por una educación como proceso de liberación y de esperanza, una educación como sinónimo y expresión de vida. Se puede inclusive especular acerca de una concepción de la educación deificadora, capaz de concebir vida positiva y perfectible: dar a LUZ. En esta concepción la educación es un parto.

El célebre francés Emile Durkheim afirmó, hace más de cien años que la educación es la socialización de las jóvenes generaciones a través de la experiencia de las generaciones adultas, es decir; la educación es el hecho social concreto de transmitir la información que las generaciones mayores han acumulado y sistematizado para que las nuevas la asimilen y la adopten.

Para el educador ruso Antón Semiónovich Makárenko, la educación es un hecho social concreto, que se ejecuta lejos de las abstracciones metafísicas y debe servir para organizar al ser humano y ayudarlo a integrarse positivamente a la sociedad; para construir el progreso de todos. Su Poema Pedagógico es una teoría sobre la educación que canta al ser humano integral, ligado a la sociedad y luchando por humanizarla y transformarla en un emporio de justicia.

El maestro ucraniano Vasili Sujomlinski, en su obra “Mi corazón es para los niños”, clama por una educación que sea un acto de amor; amor real por lo que hacemos, y, fundamentalmente, hacia quienes de manera temporal son nuestros discípulos.



La justicia:

Afirma el Presbítero Mauricio Víquez, en su ponencia al Congreso Universitario de la Universidad Católica que “(El) reino de Dios (en cuanto utopía y siempre como un ir de menos a más) es el horizonte y finalidad de toda actividad cristiana, personal e institucional; y lo es también de la universidad”[1]. Así ella ha de tener claro que está en función de ese reino y no de sí misma. Es instrumento de denuncia y de desenmascaramiento de todo lo que resulte ser antirreino y ello mediante el correcto direccionamiento de todas y cada una de las actividades propias del ambiente universitario”.

Desprendemos de esta reflexión anterior, que la Justicia es inseparable del acto formador, porque la construcción del Reino de Dios debe ser el propósito y la meta de todos los educadores cristianos. Ese Reino se construye o edifica desde nuestra espiritualidad y se proyecta dentro de las aulas y las sobrepasa. Hacer educación es hacer justicia. Dar educación es dar justicia. Dar justicia es construir paz.

Su Santidad, Juan Pablo Segundo, nos convocaba a construir la “Globalización de la Solidaridad” frente al egoísmo materialista del mercado sin límites; deshumanizado y aliado no de la promoción de la dignidad humana, sino de la destrucción de la VIDA. Y nuestro actual Obispo de Roma, recalca que el capitalismo no es el único modelo válido de organización económica y que el problema del hambre y el ecológico existentes evidencian con claridad que la lógica del beneficio “incrementa la desproporción entre ricos y pobres y la ruinosa explotación del planeta.” Entre otras cosas señala, que el dinero per se “no es deshonesto”, pero que si lo valoramos más que a otras cosas, “puede llevar al hombre al egoísmo ciego”. Aquí se trata, subraya, de usarlo “no sólo en interés propio, sino en interés de los pobres imitando a Cristo.”
El Papa manifiesta, que acerca del tema de la riqueza y de la pobreza, se confrontan dos lógicas económicas: la del beneficio y la de la distribución ecuánime de los bienes, que no estarían en contradicción, necesariamente, siempre y cuando sus relaciones “estén bien ordenadas”. (periódico La Prensa Libre, lunes 24 de septiembre de 2007)

Esta advertencia de Benedicto XVI se da precisamente en el marco de una coyuntura mundial en la cual, las poderosas fuerzas del mercado capitalista pretenden imponer a los pueblos de la tierra, esa lógica egoísta y anticristiana que el Santo Papa denuncia.

En la tarea de entronizar la justicia en el campo de la educación institucionalizada, se manifiesta necesariamente, un “compromiso con la construcción del proyecto – país, inspirado en los principios del humanismo cristiano, esto a partir de la convicción de que solo en Cristo encontramos la verdad plena sobre lo que el ser humano está llamado a ser”, de acuerdo con expresión del Presbítero Mauricio Víquez.

La justicia es trabajar para que el ser humano haga cotidianamente todo lo contrario a lo que denuncia el Profeta Amós. No existe otra para los Seres Humanos. No se trata exclusivamente de la práctica de la compasión, sino de la correcta aplicación de la Ley Justa, y esa Ley es la que emana del Amor y de la misericordia de nuestro Creador.

Para los educadores cristianos, católicos o no, no existe otra alternativa: al amar al prójimo como a sí mismos pensamos justicia, practicamos justicia, propagamos la semilla del Bien Común. No hay otra manera de hacerlo.

Un mundo que cifrara sus expectativas en el dios falso del dinero, es un mundo ciego, y su destino es el imperio de la injusticia. Ese mundo, insensible por demás, destruye la dignidad del Ser creado a imagen y semejanza de la Perfección. Si ese mundo está en manos de aquellos que convocan a sembrar cizaña, a propagar el miedo como forma de conducir pueblos, fomentan el odio y la división, el sentido cristiano llama a destronarlos.


No hay justicia sin distribución equitativa de los bienes. Y el problema de la injusticia no se deriva de la pobreza sino de la riqueza. Es la desproporción social la que da como resultado la enajenación, el hambre, el dolor lacerante; en concreto, ella es la que da como resultado a los Lázaros que mientras esperan las migajas del banquete de los enamorados de la gula, sólo reciben los lengüetazos de los perros miserables.

El Justo…

“Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo.”

Relación conclusiva

La educación y la justicia social están íntimamente ligadas, van de la mano si su propósito es la liberación del Ser Humano. Hemos tratado de mostrar que durante su desarrollo, los pensadores de diversas épocas y territorios, han concebido a la educación como un proceso integral para engrandecer a las personas. Sus propuestas van encaminadas hacia la consecución del Bien Común. No se debe cometer el error de convertir las instituciones educativas en simples fábricas reproductoras de “materia” muerta. También es responsabilidad compartida de las y de los educadores cristianos católicos, asumir ese proceso completo: transmitir contenidos buenos y atizar el fuego de los valores derivados de la ética formulada por el Maestro Jesucristo. Somos Educadores y Educadoras para la concreción de la Justicia. La injusticia esclaviza y denigra. La justicia libera y ennoblece.
La educación en justicia y para la justicia social denuncia, anuncia y renuncia. Denuncia las desproporciones sociales. Anuncia la certeza de la construcción del Reino del Amor. Renuncia a la esclavitud de promover un proceso que domestica y lastima la Dignidad humana. Es eufórica porque se forja en el Credo de la Felicidad que otorga el aceptarse Hijo de Dios, Hermano de Jesucristo; es decir, compañero de la máxima Expresión de la Justicia. Es la educación que posibilita atar a ese diosecillo diminuto del egoísmo para darle paso a la construcción efectiva de la Solidaridad.
La educación y la justicia social deberán ir siempre de la mano, y es humilde, porque entre más sabio es quien educa desde la Verdad del Padre, más claro tiene que su deber es servir de puente para evadir los abismos que construye la injusticia.

“Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.”

¡Mayor responsabilidad y honor es difícil encontrar entre los oficios profesionales: denunciar, anunciar y renunciar!


Nota: para escribir este ensayo la bibliografía que se utilizó es la del corazón, el conocimiento y la memoria; salvo las Sagradas Escrituras.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Una Cantaleta necesaria y urgente


Cuando crecíamos al calor de las costumbres familiares y hogareñas, existía una excelente: ¡Escuchar la Radio! Sin ella, nuestras vidas habrían sido insulsas. Así de sencillo, la Vida era más Bella con un aparatito llamado Radio que sonaba todo el día. Claro que había momentos o programa especiales que reunían a toda la Familia, y otros que reunían, o bien a los mayores o bien a los más chicos o jóvenes. Ese aparatito era parte de la casa, como el perro o el gato; o quizás más bien, como el perico o la lora donde los había. Sin radio el mundo habría sido diferente, aburrido y analfabeto; oscuro y oscurantista. Todos chineábamos con esmero a ese miembro más de la familia, y esto se reflejaba en varios detalles, y como aseguraba mi vieja amiga Virginia Grütter, la cultura y la cortesía están bordadas de pequeños detalles. Se tenía una repisa especial para colocarlo en un lugar muy visible, al alcance de los mayores o de los que ya habían alcanzado una estatura respetable; al lado se colocaban flores artificiales o adornos diversos, y como si fuera poco, la abuela o la madre habían bordado algún tapetito delicadamente con su manos trabajadoras y se usaba para cubrirlo y así protegerlo del polvo y de otras inclemencias del tiempo y del medio. Así era la vida del radio. Nuestras vidas son lo que son, en gran medida, por la influencia de los Programas que se transmitían por aquellas ondas y llenaban el Hogar de voces y cantos todavía entrañables en el recuerdo.

Pasaron los años, y la radio siguió siendo un Poder. Entra a nuestras casas, a nuestras oficinas, a las iglesias, a los establecimientos comerciales y ahora hasta a los vehículos estacionados o rodantes. Continúa siendo una Reina ataviada de perillas o botones y se manipula de múltiples formas: con todo el esfuerzo de los dedos o tan sólo con la delicadeza de sus yemas; y hasta se puede realizar su operación a distancia o a control remoto. La radio jamás será destronada. Su presencia es para siempre. Su lugar es la primera fila.

Hoy han surgido y operan otros medios de comunicación, algunos muy sofisticados, por ello es corriente escuchar a las personas de las generaciones del segundo medio siglo pasado para acá, decir que deberán llevar algún curso para poder sintonizar tal o cual Radioemisora. Pero aún y así, con estas limitaciones que nos impone el desarrollo tecnológico, la radio será la opción más democrática para que el Ser Humano exprese sus estados de ánimo, sus conocimientos y sus inquietudes. La Radio es democracia, y siempre que ha sido utilizada para compartir y para educar, ha logrado fortalecerla.

Por todo lo anterior, recordamos programas que jamás perecerán: “Doña Chona y Don Tranquilino, Olegario Mena, Pomponio Tortas, el Latazo, el Hombre de las cincuenta voces, el Ja ja del aire, La Patada y otros que fueron la delicia y el pan casi cotidiano de todos los barrios populares. Todos ellos lograron conformar una idiosincracia realmente tica, cuyo resultado ha sido la consolidación de una forma de ver la realidad desde ángulos muy variados, cuyo eje siempre fue el auténtico humor costarricense. Y ese humor ha hecho de la vida cotidiana algo más llevadero y aceptable; aún y con los múltiples problemas que nos aquejan como Sociedad volátil y cambiante. Nuestro país sería menos nación si ellos no hubiesen existido.

Bueno, y no menciono adrede entre los primeros citados con anterioridad, a la Cantaleta de los Hermanos Grosser, porque para mí este merece unas líneas especiales no sólo por su calidad formal, sino por su profundidad conceptual y de contenidos. Para referirse a este singular y original Programa, debemos pensar no únicamente en el talento de sus creadores, sino y más allá de ello, en la versatilidad que ellos le saben imprimir a sus personajes y a los diálogos y monólogos que viajan por el espacio hasta el deleite de los costarricenses privilegiados que los recibimos en nuestros hogares con los brazos abiertos…o más bien, con los oídos despiertos.

La Cantaleta ha sido un programa maravilloso, capaz de suscitar en uno diversos sentimientos ciudadanos. Me atrevo a asegurar que ha sido una Cátedra Popular, y probablemente sea una de las pocas en el mundo, sino la única. He tenido la oportunidad de conversar con muchos amigos del exterior acerca de este tema, y sorprendentemente la información que recojo es que en sus países no existen programas de esta naturaleza. Cuando les relato y reproduzco de acuerdo con mi memoria, programas casi completos por los temas abordados, su hilaridad y sus lágrimas afloran como goteras en techo de Aguantafilo. Simplemente, no pueden creer que un espacio así exista en la radio, porque su Historia como pueblos se ha visto golpeada por la intolerancia y la reducción ideológica; o simplemente por la simpleza de que una escala de valores prepotente, sesga a los demás y a los otros la posibilidad de crecer espiritualmente, escuchando al artista que se despelleja el Alma para rellenar los cráteres de nuestras lunas internas tristes de una argamasa de creatividad, capaz de encender al más apagado.

Con la Cantaleta no sólo reímos y carcajeamos, también botamos lágrimas que la realidad cara de perro nos obliga a acumular durante toda la semana. Afirmo que si este Programa fuera cotidiano, en Costa Rica existirían menos penas; es decir, menos violencia intrafamiliar que llaman ahora, menos rencor, menos tristeza, menos golpes sobre la mesa o sobre las caras, menos accidentes fatales de tránsito; menos gritos y gestos amenazantes. Existiría digo, más vida sonriente y más ganas de entrarle al Mundo con ganas de vivirlo y vivificarlo. La Cantaleta rehace la vida nacional y la torna más alegre: en términos del Pedagogo brasileño Paulo Freire, la re - danza, la re - pinta, la re – actúa y re - canta.

No ha existido un Programa Radial en Costa Rica que le permita al ciudadano “conversar” con sus Ex Presidentes y Presidentes, con sus Diputados y Ministros, con entrenadores de futbol y jugadores, con Artistas nuevos y viejos; ausentes y presentes. La Cantaleta nos da ese honor y ese solaz pedagógico al interactuar con personajes de carne y hueso que el pueblo identifica plenamente; queriendo a algunos y rechazando a los otros; siempre con mucho respeto. Podemos conversar con el Pachuco o Chucopa, y al mismo tiempo, esperar de vuelta el saludo de un ex Presidente de la República haciendo bromas interactivas con sus ex gobernados.

Es un Programa eufórico, es decir, es asertivo, proactivo y propositivo. Todo lo anterior significa, simplemente, que es alegre e irradia esa alegría sin egoísmo ni cálculo. Lo único que calcula es a quién y cómo asestará el golpe que atonte socialmente para despabilar la Historia Patria y la personal. No es un Programa inocente, no, es un Programa consciente. Sabe cuáles son su metas y sus propósitos ineludibles y eso lo escuchamos en la voz de sus personajes. Por ejemplo, miles de costarricenses podríamos pintar una imagen de Doña Esperanza, y de seguro esa sería similar en cada barrio; de hecho, a partir de su creación cantaletesca, existen muchas señoras así bautizadas en los barrios gracias al imaginario colectivo o personal de sus oyentes y fiebres.

Destaco, finalmente, no porque no haya más asuntos que destacar en relación con este prodigio de creatividad, sino por asuntos de espacio, el inmenso talento de sus creadores. Ellos se nos revelan como múltiples profesionales, polisémicos y polifónicos enriquecedores de una enunciación popular sin límite: son sociólogos, psicólogos, antropólogos, historiadores, politólogos, trabajadores sociales, pedagogos y hasta adivinadores. Esa es la maravilla que hace posible crear un Programa de esas dimensiones y de ese calibre profesional.

Un amigo mío graba el Programa para luego continuar escuchándolo durante toda la semana, y además, los colecciona para animar las fiestas familiares. Viaja a su trabajo, y mientras cruza por esos campos de batalla que llamamos eufemísticamente carreteras nacionales, los escucha para sentir más deseos de vivir alegremente y eufórico. Imitándolo, conseguí algunos Programas grabados y los envié a Suramérica y a Europa, para deleite de nuestros compatriotas en el extranjero y de sus amigos hispano parlantes. Sin lugar a dudas son poquísimos los artistas que pueden lograr esto en el mundo de hoy, y los Cantaletos lo logran con suma facilidad para sus oyentes. ¡Hasta en eso es democrática la Cantaleta!

Nuestra vida democrática se enriquece y fortalece con la existencia de este Teatro Popular que escuchamos por la radio, porque nos educamos como ciudadanos que escuchamos la crítica, la sorna, el chascarrillo y la burla simpática, con naturalidad y serenamente. El único precio posible es reír hasta desternillarse y arratonarse las sienes de batir las mandíbulas. ¡Hasta los alimentos caen mejor escuchando la Cantaleta! Porque la risa sana ayuda a lograr una mejor digestión.

¡Larga vida a la Cantaleta y a sus Cantaletos!
¡Larga vida a los Hermanos Grosser!

San Isidro de Heredia, octubre de 2007